En 2025, el muro fronterizo entre EE.UU. y México continúa siendo un tema polémico. Desde su evolución, los efectos sobre la migración y la seguridad, y los planes de Trump para su expansión
El concepto de un muro en la frontera sur de EE.UU. no es nuevo. Desde la década de 1990, se han instalado barreras para frenar la migración ilegal y el tráfico de drogas. Sin embargo, en 2006, con la aprobación del Secure Fence Act, la construcción se aceleró.
Durante la presidencia de Donald Trump (2017-2021), el muro se convirtió en una de sus principales promesas de campaña. A pesar de dificultades de financiamiento y problemas legales, se construyeron aproximadamente 724 kilómetros de barreras nuevas o reforzadas.

Con 3.145 km de extensión, el muro fronterizo entre México y EE. UU. comenzó a construirse en 1994 para frenar la migración irregular. En 2024, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos registró más de 2.4 millones de encuentros con migrantes en la frontera suroeste, y al menos 704 murieron o desaparecieron, según la Organización Internacional para las Migraciones. A pesar de su expansión y el uso de tecnología avanzada, sigue siendo un punto de intenso debate político y social sobre su efectividad y el impacto humanitario.
Con su regreso a la presidencia en 2025, Trump ha retomado su política de seguridad fronteriza con mayor énfasis. En sus primeros días en el cargo, declaró una emergencia nacional en la frontera sur y ordenó la reanudación de la construcción del muro. Además, ha desplegado fuerzas armadas en la zona para reforzar el control migratorio y endurecido las políticas contra la inmigración ilegal. Estas medidas han provocado reacciones mixtas, tanto de sus partidarios como de opositores y organizaciones de derechos humanos.
Impacto en la migración y la seguridad
El muro ha logrado disminuir los cruces ilegales en ciertas áreas, obligando a los migrantes a buscar rutas más peligrosas, como el desierto de Sonora, lo que ha aumentado el número de muertes.
Si bien el muro pretende frenar el tráfico de drogas, estudios indican que la mayoría de los narcóticos ingresan por puertos de entrada legales mediante vehículos y personas con visas. Además, el muro ha afectado la vida de comunidades fronterizas y ha fragmentado ecosistemas, dificultando la migración de especies animales.
El costo del muro ha superado los 15.000 millones de dólares, generando críticas sobre su eficiencia en comparación con otras estrategias de seguridad fronteriza.
El futuro del muro fronterizo
Con la nueva administración de Trump, el futuro del muro parece asegurado al menos durante su mandato. La continuación de la construcción y el refuerzo de la seguridad en la frontera forman parte de su estrategia política y electoral. Sin embargo, estas acciones han generado tensiones con México y otros países de la región, además de posibles desafíos legales dentro de EE.UU.

